Los cuatro increíbles 

de Ricardo Mariño











 Más complicado aún: tienes que encontrar todas las inexactitudes de la imagen. Te anticipamos que son 16.



Fíjate atentamente en los pequeños detalles y lo conseguirás.


Acnécodta 
de Luis Pescetti del libro Natacha

– Mamá, ¿cómo se dice: acnédota o anédota?

– Se dice anécdota Nati.

– Acnécdota.

– No: acné… ya me hiciste equivocar.

– Je…

– Anécdota…

– ¿Acnéndota?

– Sin la n Nati…

– ¿Acécdota?

– No, sin la otra n, antes le habí­as puesto una n de más.

– ¿Dónde?

– Por el medio, no me acuerdo.

– Bueno, ¿cómo se dice entonces?

– (silencio que mira el techo) Anécdota…

– An..éc…dota.

– Sí­, muy bien.

– Acnécdota, no, así­ no… an.. no: acnécodta.

– ¿¿Qué??

– Acnécodta…

– ¿A ver? Decilo otra vez.

– Acnécodta, acnécodta, acnécodta…

– ¿Cómo hacés para decir eso? Es más difí­cil que anécdota.

– No mami, así­ es más fácil, mirá: ¡acnécodta!

– No Natacha, decilo bien.

– Yo lo digo así­ mami y listo.

– No es y listo Nati, mirá si cada uno hablara como se le antojara.

– Pero yo no hablo como se le antojara, yo nada más voy a decir así­: acnécodta, porque me sale más fácil.

– Además no es más fácil.

– Para mí­ sí­…

– Bueno, para vos sí­, pero igual tenés que aprender a decirlo bien.

– Mirá les escribo a donde inventaron hablar. ¿Dónde inventaron hablar mami?

– No inventaron en un lugar solo Nati.

– ¿Inventaron en varios lugares al mismo tiempo?

– No sé si al mismo tiempo, pero en distintas partes la gente empezó a entenderse con ruiditos que hací­a con la boca.

– Alguno habrá empezado primero.

– No sé Nati, pero como viví­an muy lejos unos del otro se fueron entendiendo con ruiditos distintos.

– ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo y así­ entonces hablarí­amos todos igual porque yo a veces a Pati ni la entiendo?

– Natacha, pero Pati habla el mismo idioma.

– Pero yo a veces no la entiendo, porque habla más rápido y con la boca cerrada.

– Porque es su manera de hablar, pero habla el mismo idioma.

– Igual. ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo?

– Porque cada uno estaba acostumbrado a como hablaba, pero hubo algunos que se juntaron con otros y se dieron cuenta que cuando estos decí­an: gra gra, era lo mismo que cuando ellos decí­an: fru fru.

– ¿Qué quiere decir eso?

– Es un ejemplo Nati, no quiere decir nada y entonces en cada tribu o en cada pueblo siguieron hablando el mismo idioma pero tení­an a algunos de éstos que hablaban el suyo y el de los otros y que serví­an para que se entendieran… pero escuchame Nati. ¿Por qué me estás preguntando todo esto?

– Es por una tarea de la escuela mami, habí­a que escribir una poesí­a y decirla mañana.

– ¿Y vos escribiste una?

– Sí­

– ¿A ver? Decí­mela.

– Ahí­ te va mami. ¡Pero no te rí­as, eh!

El viento sopla los barcos
como si fuera un cumpleaños
de un chico porque le gusta hacer acnécodta.

– ¡Esta preciosa Nati! ¿Te puedo preguntar una cosa? ¿Qué quiere decir anécdota para vos?

– ¡Y qué va a querer decir mamá! ¡Es así­ como una cosa, como una travesura o que se portó bien y le dieron un premio pero porque es así­ simpático!

– No Natacha es otra cosa. ¿No querés que busquemos en el diccionario?

– ¡Mami no seas envidiosa! ¡Porque lo que pasa es que vos no escribiste un poema y yo sí­ y me decí­s así­ que me corregí­s porque yo sí­ escribí­ uno y vos no!

– ¿¡Qué no?! ¡Pobre de vos! Ahí­ te va uno:

Sos tan alto que tu cabeza
choca la luna de plata
y desde abajito yo siento
que no te lavás las patas.

– ¡Está buení­simo!

– Se lo hice a tu papi cuando éramos novios.

– Se lo voy a decir a la maestra.

– ¡No Nati! Decile el tuyo que está mejor, ¿sí­? Nada más que aprendé a decir anécdota.

– No, mirá: le escribí­s una carta a los de la tribu que decí­as antes y les ponés que yo digo acnécodta y que quiere decir travieso y listo, ¿no? Así­ ellos también aprenden mi idioma, pobres, sino un dí­a va a venir uno de los de la tribu y me va a querer decir algo y ni va a saber, pobre, ¿no?

– Sí­, pobre.

Extraído de https://www.luispescetti.com/acnecodta/
Abrapalabra
de Silvia Schujer


Planté una birome
creció una palabra
floreció la tarde
¡Abracadabra!

La regué con agua
de mi regadera
desbordaba tinta
como enredadera.

Fue un día de otoño
que se deshojó
un abracadabra
de este corazón.

Y empecé de nuevo
con la lapicera
a escarbar la tierra
de mi primavera.

Extraído de https://bibliopoesias.blogspot.com/2016/04/a-la-rumba-luna-silvia-schujer.html
Imagen con la casa

1. Las casas con el número cero no existen.
2. El viento sopla en diferentes direcciones: el humo de la chimenea va en una dirección y los árboles se doblan hacia otra.
3. No está clara qué época del año se muestra en la imagen: algunos árboles presentan hojas, mientras que otros ya no.
4. El caballo tiene puesta una silla de montar, pero carece de yugo.
5. El caballo ara en la dirección opuesta (es decir, va a donde ya ha sido arado).
6. El caballo ara solo (no vemos ningún arador que sostenga el arado).
7. La casa tiene una escalera (umbral), pero sin puerta.
8. Las cortinas en la ventana cuelgan por fuera.
9. El pino tiene una rama de pino con hojas de otro tipo de árbol.
10. La sombra de la persona cae en una dirección y la del perro, en otra.
11. La sombra de la casa no tiene tejado ni chimenea.
12. La puerta de la valla tiene 5 tablas verticales, pero solo cuatro de ellas proyectan una sombra.
13. Un carrito con heno en el fondo es significativamente más alto que la altura de una persona.
14. Las estrellas son visibles casi al mediodía.
15. Una de las ovejas no tiene pata.
16. Las hojas del abedul no son de abedul, sino más bien de un enebro.

Soluciones ¿A dónde va el tren?

1. La nieve no se ha derretido todavía, se encuentra en la ladera norte. Por lo tanto, el tren se mueve de oeste a este.
2. La época del año, primavera: la nieve se está derritiendo.
3. Una chica sostiene un bastón en sus manos, y junto a ella, observamos a un perro, lo más probable, viendo además sus vestimentas, es que sea pastora.

¿A dónde va el tren?



En la imagen, ves a una parte del ferrocarril Este-Oeste (hemisferio norte). Aquí, la dirección de la vía coincide con la dirección de la flecha que se muestra arriba: los extremos de la flecha apuntan hacia el oeste y el este. Mirando la imagen, responde:
1. ¿Adónde va el tren: al oeste o al este?
2. ¿Qué época del año es atendiendo a la imagen?
3. ¿Cuál es la profesión de la chica que aparece en ella?


La voz de adentro 
de Luis Pescetti del libro Natacha




– Mami ¿La voz que tenés adentro de la cabeza se parece a la voz que tenés afuera?la-voz-de-adentro

– … (ay) ¿Cómo?

– Sí, mirá, ¿viste la vocecita de adentro de la cabeza de cuando pensás?

– … sém.

– ¿Es igual o es distinta a la voz que tenés cuando hablás?

– Mm… creo que es igual, no sé, nunca lo había pensado… sí, me parece que es igual ¿Por?

– Porque la que yo tengo a veces se parece a la de Pati, a veces a la tuya y a veces a la mía…

– Es que…

– … pero no se parece tanto a la mía, porque yo grito y hablo rápido y la de adentro habla siempre así, suavecito, y no se apura nunca, siempre igual.

– Pero, Nati, no es que tu voz de adentro sea como la de Pati, es que a veces te acordás de la voz de Pati y es como si la oyeras adentro de tu cabeza.

– Pero es que la oigo diciendo cosas que nunca me dijo Pati.

– Entonces será que te imaginás cosas que Pati podría decir, con su voz, igualita y todo.

– … (mmm).

– …

– Yo una vez me imaginé algo que me decía Pati, pero me salía con la voz de la abuela.

– ¿De veras? Y yo una vez soñé con una zapatilla que me hablaba con la voz de la tía.

– ¡Buenísimo, mami! y yo una vez escuché la voz del tío pero no tenía nadie adentro, era nada más la voz…

– ¡Qué bárbaro, Nati! Y yo una vez escuché una voz que no hablaba ni hacia ningún ruido.

– ¡¿Y cómo sabías que era una voz si no hacía ruido, mami?!

– Porque la miré a los ojos.

– ¿Era una voz o una persona?

– Una voz.

– ¡Las voces no tienen ojos!

– Bueno, yo no le vi los ojos, pero más o menos calculé por dónde tenía la panza.

– ¡¿Le viste la panza?!

– No, la panza, panza, no, escuché el ruido que hacía la panza.

– ¿La panza también hacía un ruido mami?

– Dos ruidos hacía, Nati

– ¿¿¿¿Cómo dos ruidos?????

– Y sí, dos ruidos Nati, pero no se oían.

– ¿Y cómo los oíste si no se podían oír? … ¡Mami, me estás mintiendo!

– Nataaaachaaa ¿Cómo pensás que te voy a mentir? Te estoy contando una cosa.

– ¿¡Y qué te decía la voz, mami!?

– Me hablaba así, Nati, muy bajito, muy muy muy bajito…

– ¿Y qué te decía?

– (susurrando) No hables fuerte, Nati, porque no quiero que la voz me oiga.

– (susurrando) ¿Y qué te decía, mami?

– (susurrando) Natacha se tiene que ir a bañar…

– ¡Mami! ¡Ufa! ¡Era una broma!

– ¡No, Nati! ¡Te lo juro! (susurrando) me decía así, Natacha se tiene que bañar porque está muy sucia…

– ¡No, mami! ¡En serio! ¡Mirá que si mentís te va a crecer la nariz!

– (susurrando) Y mi voz me decía, ¡Uy! ojalá no nos crezca la nariz porque Natacha todavía no se bañó y huele horrible.

– ¡No me quiero bañar!

– …

– … ¿en qué pensás?

– … perfecto; no te bañes

– ¡¡¡¡¿¿¿¿ Por ????!!!

– ¡No quiero que te bañes!

– ¿¿¿¿… !!!! Pero… ¿seguro?

– ¡Natacha! ¡Te prohibo que te bañes!

– …

– …

– … ¡y qué! ¡si yo me quiero bañar, ¿y qué?!

– No te dejo.

– Y yo voy igual.

– Pero yo no te doy permiso, Natacha.

– (corre) ¡¡¡Mamiii!!! ¡¡¡Ya me estoy quitando la ropa!!!

– ¡Natacha! ¡No te bañás!

– (je je je) ¡Mamiii! ¡Abrí el aguaaaaaa!

– ¡Salí de ahí, Natacha!

– (je je je) ¡¡¡Ya me estoy bañaaandooooo!!!

Extraído de https://www.luispescetti.com/la-voz-de-adentro/
Horizonte
de Silvia Schujer

Alas de mar
pico de pluma y pluma
patas de arena
cuello de espuma.

Cresta de cielo y cielo
ojos de sol
pecho de caracoles
cola de caracol.

Cielo de sal y arena
aguas de pico y pluma
vuelo de caracoles
tiempo de espuma.

Extraído de https://bibliopoesias.blogspot.com/2016/04/a-la-rumba-luna-silvia-schujer.html
Quinto lee.... 

Resolución
El caso de las libretas de notas
La profesora, al encontrar nuevamente las libretas en su escritorio, no dijo una sola palabra, pero trató de borrar una manchita sobre la primera libreta. Luego recorrió los bancos, mirando detenidamente a sus alumnos. ¿Qué vio? Algo que tú sabes: el dedo de Connie, herido al apoyarse en la palmera. ¡Era evidente que la mancha sobre la primera libreta provenía del dedo que las había sostenido! En este caso, del pulgar de Connie, recién salida de la enfermería. 

El caso del atraco al banco muchosmiles

El dibujo muestra al personal del banco en la misma actitud en que fueron dejados por los asaltantes. También se ve la camioneta frente a la puerta principal del edificio. Rodríguez dijo haber visto las primeras letras de la patente cuando el camión partía. Sin embargo como bien lo dibujó el inspector Soto la visión del cajero era obstaculizada por una columna. Evidentemente, el cajero había mentido para entorpecer las investigaciones de la policía. Rodríguez resultó ser cómplice de los ladrones.
Paseo de los niños

Entonces, en este orden: Miguel, Máximo, Gregorio, Bárbara y Gregorio.
El paseo de los niños


Por el sendero, encontramos a 5 chicos. Uno de ellos se llama Miguel y se encuentra en uno de los extremos. Si Bárbara fuera al lado de Máximo, entonces Gregorio estaría junto a su tocayo. La pregunta es la siguiente: ¿quién es quién?



¿Qué dijo? 
de Luis Pescetti del libro Natacha



(esta historia debe leerse en voz baja)

—¿Qué dijo, mamá?

—Que por qué no se escondían atrás de un árbol hasta que vieran pasar a los cazadores.

—¿Por qué, mamá?

—Así estaban seguros de que no venían más cazadores.

—¿Por qué?

—Porque ya habían pasado todos Natacha, mirá la película callada.

—… (silencio)

—… (silencio)

—Mami…

—Socorro. ¿Qué pasa ahora?

—¿Y cómo sabían que eran todos los cazadores?

—¿Cuáles Natacha?

—Esos que vos dijiste que se escondían.

—No Natacha, los que se escondían eran el señor Pedro y el zorro.

—¿Por qué?

—¡¿Me querés volver loca?! Para que no los vean los cazadores Natacha.

—Sí ya sé, pero ¿cómo sabían que habían pasado todos?

—No sé Natacha, los habían contado antes, mirá callada.

—¿Mientras escapaban los habían contado?

—Natacha ¿¡No podés ver la película callada!? Nos van a echar del cine…

—…(silencio pensando)

—…(silencio viendo la película)

—Mamá, si contaron los cazadores cuando estaban escapando, capaz que del susto contaron cualquier cosa.

—…(silencio tratando de seguir viendo la película)

—…(silencio pensando)

—…(la mamá da una risita)

—¿De qué te reíste mami?

—De la cara del zorro Natacha, mirá callada querés…

—¿Qué tenía la cara del zorro mami?

—No sé Natacha, era medio así.

—¿Cómo así?

—¡Así Natacha, te la estoy haciendo!

—¡Pero no veo mamá, está todo oscuro!

—¡Bueno, entonces mirá la pantalla, porque ahí está clarito!

—…(silencio que se empieza a aburrir)

—…(silencio que ya se perdió un pedazo y no entiende qué está pasando)

—¡Uy, ahí vienen los cazadores mamá! ¡¿Les van a hacer algo?!

—Los están buscando para matarlos, pero se van a salvar Natacha, no empieces.

—¡No quiero ver mamá!

—¡Natacha no seas escandalosa por favor, quedate quieta, callada, mirá la película tranquila!

—¡Yo me tapo!

—¡Tapate, pero después no me preguntes qué pasó!

—…(silencio tapándose la cara)

—…(silencio contando: uno, dos, tres, cuatro, cinc…)

—¿Qué pasó mamá?

(se agarra la cara con las manos) —Ya sabía, juro que ya sabía.

—Mamáááááá. ¿Qué pasó?

—Natacha nunca más voy con vos al cine.

—¿Qué pasó? decime mamááááá…

—Pasaron los cazadores y no los descubrieron y justo el zorro hizo un ruido y uno de los cazadores se dio vuelta pero tampoco vio nada.

—Esos cazadores son unos tarados.

—¡¡¡¿¿¿Qué???!!!

—Y sí mamá, son unos tarados, les pasaron al lado y ni los vieron.

—¿Y qué importa Natacha? Lo que importa es que Pedro y el zorro se salvaron. ¿No?

—Pedro y el zorro son tarados también.

—…(silencio pensando: socorro)

—…(silencio empezando a buscar algo debajo de la butaca)

—¡Natacha! ¿Qué hacés?

—…se me cayó el caramelo, mami

—¡No lo juntes del suelo Natacha! ¡Qué asco!

—…pero era el último mami ¡Ya lo encontré!

—¡Tirá eso Natacha, por Dios!

—Ufa…

—…(silencio que ya ni se acuerda qué película están viendo)

—…(silencio mirando la película)

—…(silencio que quiere que la película termine cuanto antes)

—Mami, quiero ir al baño.

—Sí, vamos ¡pero al de casa!

—¡No mami! ¡Vos me prometiste que veníamos al cine y ahora te querés ir antes! ¿¡Ves cómo sos!?

Extraído de https://www.luispescetti.com/%C2%BFque-dijo/
Calles Cuna
de Silvia Schujer

La pena es honda y redonda
como una uva
negra como dos ojos
dulce y oscura.

La pena es tímida y frágil
como de pluma
rondando sueño de trenes
y calles-cuna.

La pena es una caricia
de tu mirada
cansada de pedir algo y
recibir nada.


Extraído de https://bibliopoesias.blogspot.com/2016/04/a-la-rumba-luna-silvia-schujer.html

Soluciones

La dueña de la gata Filipina es aquella chica que lleva los leggins. Las otras dos tienen las medias rotas, tanto por detrás como por delante, fruto, probablemente, de las travesuras de la gata y por la falta de experiencia tratando a los felinos de las amigas, mientras que la dueña ya sabe de lo que es capaz su gata evitándolo con una prenda más resistente.
¿Quién es la dueña de la gata Filipina?



En la imagen vemos a tres amigas: Elena, María e Irene. Todas ellas están enamoradas de la gata, pero ¿quién de ellas es su ama?

Ultima publicación

Bienvenidos